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Qué significan 2 años de amor

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El cansancio mental y algún que otro bajón físico me ha hecho abandonar el blog, incluso he tenido un cierto pensamiento en dejar de escribir, os lo reconozco. A veces se me hace cuesta arriba el día a día, creo que tod@s hemos pasado por algo así…pero llega un momento que te hace abrir los ojos y despertar del letargo como digo yo. J&N han cumplido 2 años y me han hecho ver que tengo que seguir con lo que me gusta y me llena, son incansables aunque estén echas polvo y las envidio porque no se rinden!!…así que aquí estoy de nuevo.

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2 años que han pasado muy rápido, sin darme cuenta, creo que he degustado cada minuto y cada segundo, lo he intentado y lo sigo haciendo. 2 años llenos de aventuras, de verlas crecer, de escuchar sus primeras palabras y verlas convertirse en dos pequeños loritos; de ver cómo la ropa les va quedando pequeña; de cómo su cunita se queda guardada en el trastero y pasan sus noches en sus camitas de princesas; de ver cómo comen solitas; cómo les gusta correr y saltar, empiezan a odiar el carro y adoran ver a mamá y papá x dos persiguiéndolas por el parque; de ver cómo se quieren, cómo se buscan y se abrazan, cómo juegan entre ellas…2 años en los que les he dado todo mi tiempo, todo el que he podido, 2 años en los que he intentado transmitirles el amor por los animales y por el cuidado de lo que más queremos, el amor por la familia, el amor entre hermanos…2 años de amor incondicional.

Mi recompensa? Su sonrisa diaria, sus besos de buenos días, sus visitas a la cama por la mañana si no hemos colechado esa noche, sus abrazos y sus “hola amatxu” y su respiración junto a mi cuando se quedan dormidas, su forma de convertir un mal día en el mejor…verlas despertarse y verlas dormirse, ser lo primero y lo último en lo que pienso cada día y cada noche…esto es lo que significan para mí estos 2 años de amor.

Cuando las vi por primera vez las prometí cuidarlas y hacerlas sonreir todos los días…lo seguiré cumpliendo. ZORIONAK  a mis gemes.

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Tocar, tocar y tocar

apego y colechoYa os he contado que desde el último catarro de J las noches de sueño han vuelto a cambiar. El colecho ha sido, desde hace unos meses, nuestro mejor apoyo para sobrellevar el mal sueño de las gemelas. Ahora N ha empezado a cogerle gusto a eso de la cuna, pero J ya ha hecho su hueco en nuestra cama y papá x dos y yo ya nos hemos acostumbrado a su presencia toda la noche.

La necesidad que tiene J de dormir con nosotros ha hecho que nos hayamos percatado de sus necesidades “indispensables” a la hora de dormir. J siempre ha sido una niña muy cariñosa a la que le encantan los besos y abrazos, abrazos que te dejan casi sin respiración de lo fuertes que son, una niña a la que le gusta tocar, tocar y tocar. Cuando llega la hora del biberón y de dormir necesita tener su mano pegada a mi pecho y para meterla en la cuna necesito la ayuda de papá x dos, él tiene más éxito que yo.

El tacto es el primer sentido que un bebé aprende a utilizar, por nuestra parte a través del tacto y el contacto con su piel transmitimos a nuestros pequeños nuestro amor y cariño hacia ellos. En las primeras etapas de la vida del bebe necesita sentirnos cerca y oirnos. El apego entre una madre y su hijo consta de 4 fases principales, es justo la tercera, la del apego propiamente dicho la que se produce entre los 7 y los 24 meses.

colechoLas experiencias emocionales a lo largo de nuestra vida son parte evidente de la conformación de nuestra personalidad; vamos configurando y desarrollando modos y formas de relacionarnos con los demás, lo que dependerá principalmente del mundo social, familiar y emocional en el cual nos vemos a desenvolver. Sin embargo, todo apunta a que nuestro comportamiento emocional va a depender en gran medida a como se haya desarrollado el vínculo afectivo con nuestra madre en los primeros 24 meses.
Por ello, los padres deben tener sumo cuidado en sus primeras relaciones con el bebé y han de entender la importancia que tiene para el futuro del niño dicha relación, además de la necesidad de conseguir un vínculo de apego seguro y estable con su hijo en los dos primeros años de vida.

Tomas Ortiz Alonso. Catedrático-Director del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica.
Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid

Hay etapas en las que nuestros hijos necesitan en mayor medida de nuestra presencia y cercanía para su desarrollo.mantitas de apego En ocasiones nuevas fases y experiencias que viven nuestros polluel@s hacen que tengan más inseguridades y nos necesiten precisamente para salvaguardar su “estado de seguridad”. Son sus temores o miedos los que les provocan momentos en los que necesitan que respondamos rapidamente y de una manera accesible. N tuvo su fase hace unos meses cuando empezó la etapa de los dientes, por las noches no conseguía tranquilizarse y comprobamos que durmiendo al lado de papá x dos descansaba y dormía relajada. J, tras este útimo catarro y tras los primeros días de la guarde necesita dormir cerca de nosostros, especialmente de mi, y siempre tocándome o rozándome asegurándose de que estoy cerca.
Todas estas manías las van agudizando cuando van pasando los meses. Muchos bebés tienen sus manías a la hora de dormir, algunos no duermen sin su chupete como J o necesitan sus mantitas o peluches para sentirse seguros y tranquilos. Otros necesitan algún tipo de contacto físico como tocar el pelo de su madre o su padre o como J dándote pequeños pellizcos (que me tiene frita por cierto).

Todas estas cosas las he podido ir observando estas dos semanas de colecho continuo. A veces no descansamos todo lo bien que nos gustaría pero cuando te despiertas por la noche y les ves o sientes sus manitas tocándote se te pasa todo. Como le decía a una amiga hace unos días, después de que diera a luz a una preciosa y tranquila niña, “Crecen rápido así que disfruta de cada segundo…”