Mama Primeriza

“Aquí veo dos…, vais a tener dos bebés”  y llegó el notición, estaba embarazada de mes y medio y sí, iba a tener dos polluel@s. Desde ese momento mi cabeza no dejaba de dar vueltas, me dediqué unos meses a buscar información respecto al parto gemelar, lactancia, post parto (cómo iba a recuperar mi figura con un embarazo así!!!!!!)…vamos que necesitaba absorber como una esponja todo aquello que me pudiera aclarar mejor lo que iba a vivir durante los siguientes 8 meses y lo que venía después. El miedo a lo desconocido es lo que tiene, porque nadie está preparado para una sorpresa así 🙂

pies_gemelos
Y poco a poco me di cuenta de que nadie te explica lo que te espera. Unos meses después las clases de pre parto me vinieron muy bien, son muy aconsejables, pero no me dejaron claro como actuar ante una situación así, me hubiera gustado que alguien se sentara conmigo y me aconsejara sobre cómo organizarme, como planificar las horas, cómo sobrevivir; sí como lo leeis, porque hubo unos minutos en los que pensé en esa palabra; comprenderme, pasé de ser una futura mamá primeriza, sin más, a ser una mamá primeriza de gemelas idénticas. Así que tras esos meses donde estaba más perdida que un pulpo en un garaje..decidí dejarme llevar por mi instinto y dejar que todo fuera a su ritmo, sin preocupaciones, dejando el miedo a un lado y con cada vez más ganas de ver esos pequeños piececitos. No podía dejar que el agobio, entre otras cosas, no me permitiera ni a mi ni al padre de las “gemes” disfrutar de ese momento.
Los últimos meses fueron difíciles por la falta de sueño, el cansancio, y por los nervios también. Me programaron una cesárea en la semana 37, aguanté como una campeona y por fin escuche a mis pequeñas, tienen buenos pulmones como su madre 🙂

Los siguientes días en el hospital, entre tanta visita, me dio tiempo a pensar en los 9 meses que habían pasado tan rápido. Comprendí entonces la suerte que tuve de reaccionar aquel día en el que me di cuenta que el miedo no me iba a ayudar en nada. Tranquilas, sí son dos, doble trabajo, pero doble alegría y doble recompensa; hay cosas que merecen la pena y ésta es una de ellas.

“No huyo de un reto porque tenga miedo. Al contrario, corro hacia el reto porque la única forma de escapar al miedo es arrollarlo con tus pies. ” (Nadia Comaneci)

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